RUTAS DEFINDE El espíritu aventurero de Jeep

  • RUTAS DEFINDE El espíritu aventurero de Jeep Del vino de los íberos al de los jesuitas

     

    Haciendo nuestro el espíritu aventurero de Jeep, nos subimos al nuevo Cherokee para realizar una ruta en la que descubriremos dos formas ancestrales de entender el vino: de los íberos a los jesuitas. Viajamos hasta Moixent, a los pies del poblado íbero de la Bastida de les Alcusses para palpar el apasionado proyecto de la familia Calatayud en Celler del Roure. Desde ahí, nos trasladamos hasta Fontanars dels Alforins, para descubrir la magia que envuelve Los Frailes. Dos joyas del sector vinícola valenciano en la zona de la DOP Valencia que algunos bautizaron tiempo atrás como la pequeña ‘Toscana Valenciana’, hoy ‘Terres dels Alforins’.

    El trayecto tiene su línea de salida en la concesión Jeep Motor Village. Su gerente, Alberto Martín, nos presenta el coche que vamos a tener ocasión de probar casi en primicia, pues estos días se ha presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra. Martín ya nos marca, antes de empezar la prueba, las claves de un modelo con el que la marca ha intentado “respetar el espíritu aventurero de Jeep, pero trabajando de manera muy notable el aspecto del confort de los pasajeros, sin olvidar el dinamismo y la seguridad”. Y a fe que lo han conseguido.

    Celler del Roure

    Es el proyecto de la familia Calatayud al completo. Pablo es su ‘alma mater’ aunque siempre recuerda el apoyo de su familia, especialmente su padre Paco, que pasea con orgullo por la que hoy es una de las bodegas más representativas de los vinos de calidad dentro de la DOP Valencia.

    La magnitud del proyecto cambió de manera considerable cuando descubrieron la ‘bodega fonda’ enterrada. Fue entonces cuando comenzaron a experimentar con las cerca de un centenar de tinajas de barro que escondía a modo de tesoro esa ‘bodega fonda’.

    Hoy el proyecto con el que Pablo se empecinó en recuperar variedades autóctonas como la mandó tiene dos caras igual de considerables. Elaboran en las tinajas de barro el blanco Cullerot y el tinto Parotet. En las barricas siguen reposando Alcusses y Maduresa. Aunque Pablo sigue jugando y experimentando con el papel del barro. Y quizás nos sorprenda pronto.

    Los Frailes

    Hablar de la firma de la familia Velázquez es hacerlo de la monastrell dels Alforins. Es la base de toda su gama de vinos, si bien es cierto que ha alcanzado este mismo año un grado superlativo de la mano de 1771, el monastrell más redondo que haya salido de la casa, sin menospreciar al resto. Es un vino que en apenas unos meses se ha ganado el respeto de la crítica especializada. Otras referencias recomendables son Moma, Trilogía o Bilogía, vinos muy bien posicionados todos ellos.

    Comer y alojarse

    Fontanars presume con orgullo del restaurante Casa Julio, ubicado en el centro del pequeño pueblo, con una estrella Michelin. Es una joya de los sabores tradicionales con el toque justo de vanguardia. Presenta una notable oferta de menús, entre los que podemos encontrar platos que nos lleven descaradamente al pasado como el ‘Arròs de putxero’: arroz meloso con minipelotillas de carne y diversos tubérculos como zanahoria, nabo y chirivía en trozos pequeños o el ‘Bollit’, un hervido a la antigua usanza.

    Para dormir, una opción ideal es la Finca San Agustín. Es más que una finca rural con sello ecológico. A sus 8 habitaciones y piscina se suma un centro de alta estética, salud y bienestar, con especialistas y expertos en medicina natural que ponen a disposición de los visitantes las mejores técnicas junto a una dieta ecológica y saludable, todo ello en el marco incomparable de la ‘Toscana valenciana’. Finca San Agustín, antiguamente Can Tomás ó Heredad Don Tomás, es una finca cuya casa data del siglo XVIII.